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viernes, 21 de marzo de 2014

TUITERATURA IV



   Pues después de unas semanas hablando de mi libro (como diría Umbral), que todavía necesita apoyos y está en tiempo, volvemos a un post que nada tiene que ver con él. Se trata de la última entrega del concurso de tuiteratura organizado por el CDS de la FGSR. En esta ocasión estuve bastante prolífico, pues fueron 7 los microrrelatos presentados, inspirados como en las semanas anteriores en una fotografía de José P. Gegúndez, titulada en esta ocasión "Luna a punto de ser atrapada".








      Llegó la última noche. Se quitó el sombrero y lo dejó al cuidado de la luna. No lo necesitaría más. El telón de la vida bajó. 



     ¡Sr. Newton, nos tenía preocupados, y usted ahí, dormido! Ande, tome su sombrero. Lo cogió, y también una manzana del suelo...



     Cada luna llena su sorpresa era mayor, dos meses antes el árbol dio billetes, el pasado, libros. ¡Esta noche brotan sombreros!



     No quiero ningún epitafio en mi tumba, soy el rey del cine cómico mudo. Sólo deseo que siempre haya un bombín sobre mi cuerpo.



     - ¿Y cómo pudiste dar con el asesino, Holmes? - Se dejó el sombrero sobre la fosa de la víctima, Watson.



    A Mr. Laidback apenas le dio tiempo a dejar colgado el sombrero en el perchero. No esperaba tanto ímpetu de Miss. Horny.



    Quiso formar su propio eclipse con el sombrero de su abuelo, entonces comprendió lo del movimiento de la Tierra.


viernes, 28 de febrero de 2014

TUITERATURA III


     Hace unas semanas, con el primer post dedicado a la "tuiteratura" os comentaba que había perdido mis aportaciones para las semanas 3 y 4 de este concurso convocado por el CDS de la FGSR de Peñaranda, pues bien, gracias a Mª Antonia, una de las responsables del mismo, he podido recuperar los tuit-relatos (concepto que me acabo de inventar) de esa mi participación, ¡Gracias Mª Antonia!. Varias han sido las sorpresas que me he llevado, por un lado el número de relatos enviados para la 4ª semana, que en breve publicaré aquí; sabía que para la tercera, la que traigo hoy aquí, había tenido poca inspiración. También me sorprendió lo burro o bárbaro que soy algunas veces escribiendo, como lo veréis ahora con el tuit de Bin Laden, y también me han sorprendido algunas de las cosas escritas, hasta el punto de haberme preguntado si verdaderamente lo había escrito yo y no sería de otro de los participantes, pero no, he sido yo... Espero que os guste la escasa producción para aquella 3ª semana, tan sólo 2 tuit-relatos, que como en las anteriores semanas del concurso respondían a una fotografía de José P. Gegúndez, en este caso se trata de la fotografía titulada "Avistando océanos".




     Disfrutaba Bin Laden de sus vacaciones en Cabo Vilán cuando al ver la gaviota sobre el faro se dijo: he tenido una gran idea. 




     El pequeño Atlas no paraba de llorar; no encontraba su pelota después qué Neptuno chutase bien fuerte.





sábado, 8 de febrero de 2014

TUITERATURA II


  Por segunda semana consecutiva, os dejo mis relatos hiperbreves para el concurso de "tuiteratura" desarrollado por el CDS de la FGSR de Peñaranda de Bracamonte. La foto, de José P. Gegúndez, llevaba por título "Esperanza de horizonte". El segundo fue distinguido con una mención especial (y creo que se iba a publicar en un e-book con todos los seleccionados de las 4 semanas del concurso, aunque no estoy seguro) mientras que el último fue un pequeño atrevimiento, tratando (con escaso éxito, probablemente) de crear una greguería (en esta edición bloguera me he podido permitir dejar más espacio separador entre "las palabras" que en Twitter, por su limitación de caractéres, para destacar el resultado óptico).







     Parecía haber ocurrido una nueva extinción causada por un meteorito, sin embargo, todo empezó al retirar el toro de Osborne.


     Aún se veía la línea que el operario no supo repintar, tal vez queriendo recordar al insensato que traspasándola sesgó una vida.


     Cuando se metió su primera raya pensó que sabía donde iba, nunca que era un camino a ninguna parte, un camino sin fin.


     Sentía que llevaba años decrépita. Muy pronto las cosas cambiarían, muy pronto allí habría un puesto de peaje.



                  RamónGo      mezdela      Sernaut      ilizabafrecuentementelasGREGERÍ                 AScomovíaparatrasnsportarnosasumundomági      colleno      dehumor


viernes, 31 de enero de 2014

TUITERATURA I


Hace ahora algo menos de dos años, desde el Centro de Desarrollo Sociocultural de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez propusieron un concurso literario muy especial, un concurso de tuiteratura, es decir de relatos hiperbreves, tan breves tan breves, que debían poder escribirse en un tuit, ¡140 caracteres!, entre los que tenías que escribir la dirección del perfil del concurso @dondeleestu. El concurso duró 4 semanas y los relatos tenían que estar inspirados en una fotografía seleccionada para el fin de José P. Gegúndez. Lamentablemente solo he podido recuperar los relatos hiperbreves con los que participé en las 2 primeras semanas. Hoy dejo los de la primera, los inspirados en esta fotografía que veis y que llevaba por título "Brinca el corazón, asustado y feliz". Espero que os gusten. 






    Cansado de tanta aventura-desventura loca de su amo, Rocinante decidió dejar de dar vueltas por el mundo.



   Encabritado y con los ojos como platos, relinchó amargamente por no poder dar nunca alcance a la yegua alazana.



     Al levantar las patas parecía querer advertir al niño que no le tocara más... las orejas, hasta que al fin se desprendió de él.



     En el carrusel de la vida todos damos vueltas, unos montados en Bucéfalos y otros en Rocinantes, hasta que caemos. Todos.



sábado, 16 de marzo de 2013

ENTRE FOGONES

   
 Con esta fotografía de Eduardo Margareto nos invitaron en el taller de escritura del CDS-FGSR a conocer la exposición de este fotógrafo, del que ya he publicado otras 3 fotografías, y a participar en el concurso de micro-relatos que estaban preparando, cuyas dos reglas principales eran que nuestro relato no superase las 150 palabras y que de alguna manera la lectura estuviese presente. Esta fue mi propuesta.




 
      Cerró el libro, no sin antes doblar la página por la que se llegaba, y lo dejó encima de la mesita de la cocina, bajo la luz de la bombilla, siempre encendida, aún siendo de día, y junto a la radio que llevaba más de una década sin funcionar, a pesar de permanecer desde entonces enchufada a la pared.

     - ¡Qué lástima, con lo interesante que está el libro y sobre todo este capítulo!, pero en fin, tengo que poner el agua a cocer en el perolo. Con tanta actividad no sé si conseguiré acabarlo algún día. Apenas hace un par de horas que terminó de desangrarse y solo un rato que terminé con la motosierra. ¡A ver si puedo seguir disfrutando de la lectura después del envasado y congelado de sus preciosos y exquisitos miembros!.


viernes, 8 de marzo de 2013

ENVIDIA


Tercer micro-relato sobre foto de Eduardo Margareto para el concurso "Dónde lees tú" organizado por el Centro de Desarrollo Sociocultural de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.









     Cuando Don Agapito, el viejo y cascarrabias maestro del pueblo, me preguntó en la escuela por el sitio más maravilloso del mundo mundial, yo contesté “La fachada de la corrala del Tío Servando”. Todos los niños se burlaron de mí. Algunos habían contestado que si la selva de los gorilas, otros que si el desierto de los tuaregs y los más ilusos que si la luna de los astronautas. Habían visto fotografías en los libros de la escuela y leído las cuatro líneas que allí ponían. No imaginaban que cada noche de verano, sentado junto al abuelo a la fresca, yo leía las mejores novelas de Julio Verne, Burroughs o Kipling. Ahora ellos se divierten durante el día tratando de romper a pedradas la bombilla.


viernes, 1 de marzo de 2013

A VISTA DE PÁJARO


Un nuevo micro-relato con el que participé en el concurso "Donde lees tú" organizado por el CDS-FGSR en 2011 del que previamente os he hablado, y al igual que en el anterior, la fotografía es de Eduardo Margareto.









     La silla de mimbre cada vez estaba más cerca del televisor. Era su referente para cerciorarse de que cada vez veía y oía peor, pues nada quería saber de médicos. Matasanos todos. Y esos no eran los únicos males que le aquejaban. También estaba lo del estómago. No necesitaba que nadie le dijera que era algo grave. Sin embargo, lo peor de todo era la ansiada falta de libertad, y la soledad. Añoraba pasar la mayor parte del día en el campo, con sus ovejas y sus libros, y volver a casa para cenar con sus hijos, ahora todos en la capital, y su fallecida mujer, quien cada día les regalaba la magia de posar sus manos en el viejo piano. Ahora se tenía que conformar con aquel programa “A vista de pájaro”. ¡Qué bello sería poder volar libre!, fue lo último que pensó antes de arrojarse desde su azotea.


miércoles, 20 de febrero de 2013

TRAS EL MURO



El micro-relato que hoy os presento lo escribí hace algo menos de dos años y con él participé en el concurso "Donde lees tú", organizado por el Centro de Desarrollo Sociocultural de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Semana a semana se nos proponía una fotografía de Eduardo Margareto, expuestas en el zaguán del centro y la única norma era que el texto no superase 150 palabras y que el relato estuviese relacionado con la lectura. Próximamente publicaré nuevos relatos con los que participé en este concurso.     




   Aquel muro siempre fue mi lugar predilecto. Ese lugar me inspiraba paz, tranquilidad y otras muchas sensaciones. Todavía me veo, sentado sobre la hierba, apoyada mi espalda sobre las piedras, viendo la hermosura de las amapolas rojas, rojas como sus labios, mi brazo derecho sobre sus hombros y el izquierdo sujetando cualquiera de aquellos libros con tan bellos poemas, con tan esclarecedoras descripciones acerca de lo que era el amor, la pasión, la lujuria. Ilustraciones que invitaban a la locura. Cuantas fueron las que allí, embelesadas, sintieron por vez primera lo que era un beso, cuantas fueron las que sintieron estremecerse al sentir mis manos penetrando en sus ropajes hasta palpar su cándido cuerpo. Aquellas palabras que les hacían sentir pudor, vergüenza incluso, pero sobre todo un gratísimo recuerdo cuando solas, en sus celdas, esperaban que la madre superiora les levantase el castigo.