miércoles, 23 de diciembre de 2015

RESACA ELECTORAL



Han pasado ya tres días desde que los españoles fuimos a votar en unas importantes elecciones cuyo resultado no ha resultado para nada esclarecedor y la amenaza de unas nuevas elecciones en apenas unos meses está más que presente.

En este artículo no tengo la menor intención de hablar explícitamente de los resultados y de posibles pactos, ni siquiera de mi posición ideológica, en este post quiero hacer una reflexión, o varias, sobre un asunto del que se ha hablado bastante estos días, el coste electoral por escaño, el número de votos que ha necesitado cada partido para conseguir un representante en nuestro Parlamento. Si de esto se habla es por el desigual resultado, sin duda, y por la necesidad de cambiar el sistema electoral, defendido especialmente por algunos y creo que más o menos aceptado por la mayoría, en lo referido al reparto.  

Según el sistema actual, con la famosa ley D´Hont, que no pretendo explicar, y después de saber los resultados hemos comprobado como a algunos partidos su asiento en la Cámara Baja le ha salido por apenas 50.000 votos, cuando a un partido le ha costado más de 450.000, estando la mayoría entre los 60.000 y 90.000. No sé cuántas veces he escuchado, visto y leído en radio, televisión y prensa respectivamente, además de escuchado directamente a personas o leído también a través de las redes sociales lo injusto de esta situación, pero lo que nunca veo, oigo o escucho es una verdadera solución y es que como todo en la vida, tiene sus pros y sus contras. Yo no es que esté en contra de un cambio de modelo, pero sí me gustaría que los que se indignan tanto propusieran métodos y explicaran los beneficios y perjuicios.

Hay una cosa de la que sí estoy seguro, mucha gente que critica el actual método no se ha planteado el porqué de él y creo que si a esa gente le propusiéramos un cuestionario con preguntas bien planteadas, bien razonadas, con aspectos contradictorios intercaladas sin ninguna razón, ofrecerían respuestas totalmente contradictorias a sus planteamientos iniciales. ¿Alguien respondería que no si le preguntamos si le parece que todas las provincias españolas deben estar representadas en el parlamento tal y como dice la Constitución? Seguro que no. Sí, ya sé que si tuviéramos una Cámara Alta, el Senado, como una verdadera cámara territorial esto estaría solucionado, pero puesto que el Senado prácticamente actúa únicamente como cámara de doble lectura, de momento es una solución. ¿Y cuáles son las alternativas? ¿Circunscripciones más grandes que las provinciales como podrían ser las autonómicas?; ¿única, tal y como se hace cuando elegimos nuestros representantes para el Parlamento Europeo?. Así, se conseguiría sin duda un reparto prácticamente equitativo, pero cómo se conformarían las listas de los diferentes partidos, alguien cree que los representantes de Soria, Teruel, Cuenca o Lugo tendrían algún peso respecto a los de Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla, ¿aparecerían en puestos de salida? Creo que más que nunca funcionaría lo que tantas veces se ha criticado del amiguismo dentro de los partidos políticos, eso de llevarte bien con el que hace las listas para que te sitúe lo más adelante posible. No tendría nada que ver con ese añorado sistema de algunos países en el que los políticos son cercanos a sus electores, mejor dicho, a los ciudadanos del lugar por el que han sido elegidos, durante todo su mandato y no solo durante la precampaña y campaña electoral, a ese sistema en el que el político se debe a su gente y no a su partido, a un sistema en el que un político pueda votar en la asamblea correspondiente en libertad de conciencia y no bajo las directrices del partido (que por otra parte también tiene su lógica). Con ese sistema de circunscripción única, y tal y como somos en nuestro país de criticones, criticaríamos hasta que las papeletas medían un metro de larga para dar cabida a los 350 nombres necesarios, si no más, o al menos, que se yo, 200, por si un partido obtenía ese resultado.

¿Y qué pasaría con un sistema de circunscripciones más pequeñas para poder elegir a ese político más cercano que decía anteriormente? ¿Podrían los llamados partidos emergentes conseguir de verdad representantes en un país que, como en la gran mayoría, ha tenido 2 partidos más potentes que el resto, el llamado bipartidismo. Solo hay que ver qué pasa en Ceuta, Melilla o las provincias más pequeñas, en las que se eligen uno, dos o tres representantes.

No, la respuesta no es fácil. Tal vez la solución pueda ser un sistema mixto, un sistema en el que se puedan elegir un buen número de diputados por el método de circunscripción única y el resto por reparto equitativo en función de la población, asegurando que todas las provincias (incluido Ceuta y Melilla) tuvieran representación, aunque solo fuese 1 en lugar de los 2 actuales. No obstante, tampoco crean que no habría problemas. El que esto escribe se ha preocupado por analizar un tanto esta cuestión y resulta que si determinamos un representante por cada, pongamos, 150.000 habitantes, el reparto en circunscripción única sería mínimo y el cambio casi inexistente, y si aumentamos a un representante por cada 200.000 habitantes, la circunscripción única tendría un número más que interesante de 125 diputados, pero en contra tendríamos por ejemplo que cualquier provincia con menos de 400.000 habitantes solo tendría un representante, igualando territorios como Salamanca a Melilla. Con un número intermedio, 175.000 habitantes, la circunscripción única tendría 105 diputados, pero al repartir el resto entre las provincias y en base a los datos de población del INE en 2014 y los resultados obtenidos el pasado domingo, habría un cambio en los resultados, aunque no excesivo, así el P.P. hubiese obtenido 114 diputados (-9); el P.S.O.E., 85 (-5); Podemos, 76 (+7), C´s, 42 (+2); E.R.C., 10 (+1); D.L., 9 (+1); U.P.-I.U., 6 (+4); P.N.V., 4 (-2); E.H. Bildu, 2 (=); C.C., 1 (=), apareciendo P.A.C.M.A. con 1 escaño. Mientras, el famoso precio por escaño se equipararía un poco más, resultando como resultados más llamativos que a U.P. el escaño pasaría de costarle de algo más de 460.000 votos a poco más de 150.000, aunque seguiría siendo el doble que a la mayoría e incluso el triple que al P.N.V., mientras que a P.A.C.M.A. sería a quien le hubiese resultado más caro su escaño con sus casi 220.000 votos, aunque supongo que mejor eso y tener representante parlamentario que no llegar ni por asomo.

En definitiva, que el tema resulta más complicado de lo que parece y no todo se puede basar en comentar un dato sin analizar sus aspectos positivos y negativos, que los hay de ambos, que no todo puede consistir en alimentar una polémica como aquella falsa de los 500.000 políticos en España o la inexacta de los diputados que ya tienen ganado su derecho a jubilación después de 2 legislaturas.



lunes, 7 de diciembre de 2015

LA LEYENDA DE LA ISLA SIN VOZ (Vanessa Montfort)



TÍTULO: La leyenda de la isla sin voz
AUTORA: Vanessa Montfort
EDITORIAL: Plaza & Janés; Debolsillo (Penguin Random House)
AÑO: 2015
+ INFO: Vanessa Montfort es una dramaturga y novelista barcelonesa premiada y reconocida internacionalmente. Con su primera novela, "El ingrediente secreto" (2006), ganó la undécima edición del premio Ateneo Joven de Sevilla, galardón que repitió en la XLII edición senior en el año 2010 con "Mitología de Nueva York" de la que puedes leer mi reseña pinchando en el enlace. "La leyenda de la isla sin voz" es su tercera y última novela.


   Después de un tiempo sin traer hasta este blog ninguna reseña literaria, hoy traigo una de una novela deliciosa, precisamente de la autora de la que hice la primera. En "La leyenda de la isla sin voz" nos vamos a encontrar una novela al estilo de las narraciones de Charles Dickens, una novela decimonónica, victoriana, en la que será precisamente el autor inglés el protagonista de la misma.

   La trama de esta historia está narrada en dos tiempos con 25 años de diferencia, los que hay entre la primera visita de Dickens, ya un reputado y famoso autor, a la isla de Blackwell en 1842 y la que realizará en 1867, donde recordará los hechos vividos en su primera visita junto a Margaret, enfermera-encargada en la isla y la pequeña Nelly. La isla de Blackwell, situada en el East River de Nueva York (donde también transcurre la trama de Mitología de Nueva York), frente a Manhattan y Long Island es el lugar elegido por la cosmopolita ciudad para llevar a todos los que considera deshechos de la sociedad: criminales, huérfanos, locos, prostitutas, enfermos sin curación... De hecho, todo lo que se puede encontrar en dicha isla es un manicomio, un penal, un asilo para hombres y otro para mujeres, un orfanato, un hospital y algunas instalaciones más, entre las que destacaremos un faro.

   Dickens, como decíamos, ya un autor famoso, y comprometido con los desheredados, acude a la isla después que en un viaje de promoción de su última novela reciba un anónimo en el que se le insta a ir a la isla para descubrir un tesoro. Tras conseguir el pertinente permiso de las autoridades lo que se encontrará es un mundo que poco podía imaginar, un mundo de desidia y de abandono a todas esas personas que Nueva York en cambio si quiere olvidar. Y para ello no hay nada mejor que poner al frente de esa isla a un funcionario que no cree en su trabajo, que no cree en las personas que allí le envían, un funcionario, el señor Scraugh, que va viendo pasar su vida, día tras otro, sin ninguna motivación junto a su malvada mano derecha, Miss Grady. Pero Dickens también se va a encontrar con una bella y joven enfermera, Anne Radcliffe, por la que comenzará a sentir algo a pesar de estar casado, que trata de ayudar a los diferentes personajes que vamos a conocer: Lili, Tom "el gigante", Florita "la chamana", el pequeño Tim, el Ratón, Darcy Moore, la anciana Ada... cada uno de ellos con una historia detrás, con una pequeña tragedia personal.

   El primer objetivo de Charles Dickens es descubrir quien es la persona que le ha enviado el anónimo y así tratar de encontrar ese tesoro, que no será un tesoro al uso, a parte de poderse inspirar para una nueva obra literaria (de hecho, se nos da a entender que será allí donde se inspire para crear una de sus obras más famosas, "Cuento de navidad"). Sin embargo, en cuanto empiece a ver lo que sucede en aquella isla y con la ayuda de Anne Radcliffe tratará de mejorar la vida de aquellas personas, para lo que utilizara sus armas como creador de fantasías.

   Es por tanto esta novela, como he leído en un comentario a otra reseña de la misma, un canto a la libertar, la amistad, el valor y el amor. Escrita con un lenguaje sencillo, con una descripción deliciosa de cada uno de los personajes y de diferentes situaciones ambientales, es una novela que merece mucho la pena y con la que en mi opinión, Montfort se consagra como novelista, dejándome de nuevo una gratísima impresión como ya hiciera con "Mitología de Nueva York".


   [...] No se escuchó ni un solo grito. El silencio era tan espeso que costaba respirar. Si las circunstancias no hubieran sido tan extrañas, si aquella familia no hubiera estado formada por presos, huérfanos, locos y mendigos, si los gritos de las gaviotas no hubieran competido con los de Lili, Charles habría descrito aquella escena como un alumbramiento tradicional [...].