miércoles, 9 de julio de 2014

75 AÑOS DESPUÉS

    

     Hoy, 9 de julio de 2014, se cumple el 75º aniversario de la que sin duda ha sido la mayor tragedia que ha vivido mi pueblo, Peñaranda de Bracamonte, la explosión de " El Polvorín". Los que sois seguidores de este blog ya sabréis que ese lamentable suceso es el principal argumento de mi novela "Cien días después. El polvorín de Peñaranda" publicada con libros.com

     Esta mañana lo recordaba en mi perfil de facebook donde dejaba, una vez más, un par de enlaces sobre lo escrito aquí de ese libro, sin embargo, tras acudir a los actos programados para conmemorar tal suceso he sentido la necesidad de escribir un nuevo post, un post en el que de alguna manera describiese las sensaciones vividas. 

     La primera de todas ha sido la alegría de ver como el teatro del Centro de Desarrollo Sociocultural de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez estaba repleto para ver la proyección del documental que esta institución ha hecho con motivo de este aniversario. Los peñarandinos y peñarandinas no han querido dejar de lado esta conmemoración. 

Asistentes al acto en el teatro de la FGSR. 
Foto cedida por Cecilia Hernández

     La segunda y más importante ha sido al visionar el vídeo en el que tengo una pequeñísima intervención. La idea del mismo es situarnos en 3 momentos diferentes, en 3 días 9 de julio, el de 1939, cuando sucedieron los hechos, el de 1989, al cumplirse el 50º aniversario de los mismos, que fue aprovechado por el Ayuntamiento de Peñaranda y la FGSR para editar un magnífico libro de carácter histórico, y el de este 2014, que se aprovechaba para inaugurar una escultura en memoria de las víctimas en el lugar donde acaecieron los hechos, la Estación de Tren.
     El documental cuenta con los testimonios de algunas de las personas que vivieron el trágico suceso, tanto de personas que ya fallecieron, grabados hace 25 años en formato audio, como el de algunas de las que afortunadamente todavía están con nosotros, grabadas hace unos pocos días en formato vídeo. También cuenta con la intervención del escultor peñarandino Juan Francisco Pro, autor de la escultura homenaje y el mío propio como autor de la novela mencionada anteriormente y por último el de 3 jóvenes que apenas habían oído hablar o mencionar este suceso y muestran sus impresiones al conocer la magnitud de la tragedia.
     Hay dos momentos que me han llamado más la atención que otros. El primero es la recreación de audio de como pudo ser la explosión, las explosiones, y es que aunque el que esto escribe haya leído, visto fotografías y escrito sobre el hecho no puede llegar a imaginar realmente lo que aquí se vivió y ese sonido, junto a las imágenes que lo acompañan, por muy ficticio que sea te pone el vello de punta o la piel de gallina que también se dice. Por un segundo estuve a punto de soltar una lágrima. 
     El segundo momento del vídeo que me ha causado impresión, sin menospreciar los comentarios de los intervinientes, es cuando se comenta que también hubo algunas personas que aprovecharon para el pillaje, como suele suceder siempre que hay tragedias de este tipo. Por supuesto que los actos de solidaridad fueron la nota principal, junto con el miedo, pero no puedo dejarlo de comentar aquí porque en mi novela no he tratado para nada ese tema, por no haberlo oído ni imaginado, ingenuo de mí, y que cuando menos literariamente podía haber tenido su puntito. 
     Aquí os dejo el vídeo, gracias al trabajo desinteresado de los productores del mismo que lo han querido compartir con todo el mundo a través de youtube:

   

     Al finalizar este acto, una parte de los que habíamos asistido nos encaminamos a la inauguración de la escultura de Pro en homenaje de las víctimas, donde el alcalde y miembros de la corporación municipal depositaron una corona de flores. Se trata de una obra contemporánea, muy del estilo del artista peñarandino, llamada "Espacios para la luz" y que su autor la define como un contenedor de las almas de las personas que perecieron aquel día y en las fechas posteriores. La obra, además de llevar una leyenda sobre lo sucedido, tiene también el nombre de las víctimas mortales, al menos de las que se ha sabido, que probablemente no sean todas, aunque sí la mayoría.

 Peñarandinos viendo la escultura de J.F. Pro en las proximidades de
la estación de tren en los momentos previos a la inauguración.
Foto cedida por Cecilia Hernández.

     En definitiva, dos bonitos y sencillos actos para el recuerdo, una de las razones por las que yo escribí "Cien días después".
     

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